domingo, 14 de abril de 2019


Reyes Monforte
"Una Pasión Rusa" (2015)
Expléndida novela cargada de historia, amor obsesivo a quemarropa pase lo que pase, y música de alto nivel. Es el todo que conforma la narración de un libro que viene cargado de polémica asimismo con los herederos del compositor, director y gran pianista ruso. La autora tendría que haber puesto en el apéndice toda la documentación de la que se ha servido.
Lina Codina se enamora de Prokófiev a los veinte años y desde entonces, él se convierte en el centro absoluto de su existencia. Junto a su éxito viaja y reside en distintos puntos del globo terráqueo, haciendo que el lector, disfrute de una clase de historia pura y dura: Nueva York, los locos años del glamur parisino y la Unión Soviética. No sólo por lo que sucede en cada uno de esos lugares, sino por las personalidades con las que se codean Lina y su esposo.
Formaban un emparejamiento peculiar; con un temperamento huidizo, Serguéi, se aislaba del mundo alegando nuevas creaciones o proyectos, sobre todo en sus últimos años de vida, bajo el peso de Stalin sobre la cabeza. En la música encontraba el consuelo y la salvación. De ahí se entiende mejor su última producción artística, que la autora apenas menciona, como "Sinfonía para Chelo y orquesta", "Concertino" para el mismo instrumento, o la "Sinfonía nº7"; en todas ellas sentimos la lucha interna del genial músico. La hermosura y elegancia de Lina, la convertía en el centro de atención allí donde asistía; sin embargo, artísticamente eran el tándem perfecto, él se limitaba a tocar y ella, ejercía de secretaria y relaciones públicas del genio..
La autora utiliza un lenguaje y escritura sencillos pese a los complicados momentos que describe, Stalinismo con su conocido Terror de Estado (ahora conocido pero tantas veces en su época acallado), el mundo del arte musical y la historia convulsa del Siglo XX europeo..., pero que conlleva una carga de datos y sobre todo de personas que acompañan a los protagonistas excesiva, yo diría que a veces extenuante que ralentiza a veces la lectura. Lo mejor es la última parte, desde la llegada a la Unión Soviética hasta los pasajes más dramáticos: aquellos dedicados al sufrimiento de Lina en el período de instrucción judicial "a la Lubianka" de su caso y por supuesto, en el del sufrimiento puro y duro en el campo de concentración del gulag.
A destacar su vasto trabajo de documentación y el orden conseguido para que el lector no se pierda por todos los escenarios recorridos.
La banda sonora de obras de Prokofiev, a destacar en todos los capítulos que describen la personalidad del mismo y el momento circunstancial en el que fueron escritas. Del París de los locos años 20, a la Rusia mas sombría de posguerra.
Tal cantidad de páginas y contenidos los podría definir como una fina degustación de platos exquisitos con el acompañamiento de unos deliciosos vinos de diferentes regiones, que riegan con soltura esta historia de idolatría feroz a un verdadero genio de la música universal que cometió un error fatal: volver a la U.R.S.S.
Luis Suárez

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