lunes, 6 de julio de 2020


1/07/2020 - Palau de la Música – Barcelona – Apertura Estíu Concerts – Albert Guinovart, piano.
El polifacético compositor barcelonés, Albert Guinovart, en su lado interpretativo es un pianista de gusto y la moderación. Eso no quiere decir que sus actuaciones sean menos deslumbrantes, ejecuta las partituras, propias y ajenas, con una facilidad suprema, porque resalta todo en las mismas, desde el ingenio brillante hasta la melancolía más oscura. Todo aquí está en la partitura: las tiernas melodías, la larga redacción de legato, los exquisitos equilibrios armónicos, el rubato.... Todo suena fresco y natural y aparentemente no es en absoluto un alarde. Los valses (de Granados, Chopin y el propio Guinovart) fueron el eje central del exquisito recital, en una ejecución bella, maestra y conmovedora. Todo junto a su nítida y sentida versión de más piezas de su adorado Chopin, a la que nos tiene acostumbrados. Las formas del nocturno, fantasía y vals…, junto con estrenos de algunas de las piezas compuestas durante el “confinamiento”, como sus “Novelettas” o dos de sus “24 Miniaturas” (la primera y la última). Pequeñas joyas llenas de sentimentalismo hacia las víctimas, en su estilo tonal, lírico y armónico habitual. Realmente bellas y conmovedoras, propias de un autor empático y comprometido con las víctimas y los que luchaban, en primera línea de fuego, contra el Covid-19.
Los “Valses Poéticos y sentimentales” para piano solo, H 147 de Granados, y sus propios y ya célebres “Siete Vales Poéticos” (homenaje a Granados) ya grabados junto a sus “Dos Conciertos para Piano y Orquesta”, fueron interpretados al principio y final del recital, sintiéndose como piezas conjuntadas en círculo cerrado, maravillosamente fragantes, a los que se les aplica una introducción de Vivace molto no insignificante (y completamente sin vals) y, después del séptimo vals, una coda colorida e inteligente, retomando el primer tempo melódico de armonías líricas y elegantes. Unas partituras de carácter noble, melancólicas, con contrastes de Allegro humorístico, pasando por un menos Quasi ad Libitum sentimental. Belleza pura para los oídos.
Luis Suárez

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